Demonios en la familia española
Como la España posguerra, la familia de la película Demonios en el jardín (Manuel Gutiérrez Aragón, 1982) tiene muchos conflictos y problemas en un tiempo de paz relativa. En una familia hay el odio y amor contradictorio entre los hermanos Juan y Pedro, la rivalidad entre Angela y Ana, el conflicto entre doña Gloria y Angela y el argumento de cómo criar al niño Juanito. La mayoría de los errores que los personajes hacen son de una falta de comunicación, confianza y entendimiento, y las luchas familiares son muy representativas de una España inestable.
Una imagen central de la película es la del toro. El toro, un símbolo de España, es cómico para la audiencia (en momentos como la boda de Pedro y Ana), pero es una criatura amenazadora y peligrosa para los personajes. Pedro quiere matarlo pero Juan no le permite – una indicación simbólica de actitudes muy diferentes sobre la sociedad y el futuro del país. Efectivamente, Juan tiene mucha libertad y menos responsabilidad por sus acciones mientras que Pedro está a la merced de su hermano. Esta relación sugiere que el nuevo gobierno sea más bueno a algunos que otros, y da un sentido de injusticia social en la España franquista.
La desigualdad social y económica entre los preferidos por la revolución y los no preferidos se manifiesta mucho en Demonios en el jardín, y no es más aparente que en el contraste entre Ángela y doña Gloria. Dos madres muy diferentes, doña Gloria es una matriarca respetada, y Ángela es una mujer sola y marginal calificada “rojilla” por los franquistas. Ángela sufre de prejuicio y discriminación, y no tiene voz ni elección en cosas como el futuro de su hijo. Irónicamente, doña Gloria opera en el mercado negro y es más un criminal que su sobrina. Esta hipocresía en el gobierno y la sociedad reflejada en la familia de doña Gloria y es una indicación de la situación social e histórica.
El tono de Demonios en el jardín y la representación de la familia indican no solamente la naturaleza dividida de la sociedad española pero además el disparate y la rigidez de la mentalidad popular. A pesar de la gravedad en los temas de la película, hay muchos momentos cómicos que ilustran perfectamente situaciones o actitudes comunes – un ejemplo es cuando doña Gloria le dice a Juanito ver a las mujeres muy ‘malas’ que estaban en contra de la revolución. La expresión vindicada en la cara de Juanito es divertida y exagerada, pero además inquietante. El humor (a costa de los personajes) sirve como una exposición de la mentalidad crítica de la sociedad franquista. A veces, Demonios en el jardín elige tratar elementos más serios de la familia (como el incidente de Juan) con humor, y es muy efectivo en esto.
La familia de Demonios en el jardín es, más o menos, una familia disfuncional. Los personajes tienen muchos problemas en ver al mundo con una perspectiva diferente y en entender las necesidades de otros familiares. Quizás la película quiera mostrar ciertas semejanzas en faltas de entendimiento y aceptancia en la sociedad española, pero la reconciliación tentativa de Ángela con la familia en el fin ofrece un sentimiento de esperanza: la imagen final de toda la familia, junta momentáneamente, es la más importante.
Michael Gibbons