Matrimonio y El Orden Social en el Mundo de Who Would Have Thougth It?

 

 

 

Dinah Winnick
82-344: U.S. Latinos

Ensayo #4

11/2004

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            En el mundo del libro "Who Would Have Thought It" por Mar’a Amparo Ruiz de Burton, el matrimonio funciona para crear un orden en la sociedad tan eficazmente que est‡ inculcado en las palabras y las acciones de los personajes.  Las amenazas para la estructura matrimonial aceptada y tradicional se temen y se rechazan, y los esfuerzos de conformar las relaciones al prototipo ideal de la uni—n son constantes.  Con respecto a ese argumento, "matrimonio" se refiere no a la ceremonia (la boda), sino a la instituci—n y el estado que funcionan para formar la familia nuclear de acuerdo con los est‡ndares sociales del tiempo.  M‡s especificamente, me estoy refieriendo a una instituci—n pśblica a travŽs de la cual la gente puede distinguir su lugar apropiado en la sociedad y funcionar de acuerdo con sus papeles.  No se reconocen las uniones privadas, por ejemplo la uni—n clandestina e incorrecta de Se–ora Norval y el Reverendo Hackwell (265).  Ni los personajes aprueban de relaciones que no sigan su doctrina cristiana conservadora.

En la Žpoca discutida en el libro, una gran funci—n del matrimonio (con respecto al orden de la sociedad) es asegurar de que se cuiden a las mujeres.  Porque, en el libro, por la mayor’a, las mujeres no tienen agencia ni la oportunidad para cuidarse a s’ mismas, la sociedad las une a los hombres que les conceden m‡s agencia.  En una escena, Julian se refiere al hecho que las mujeres necesitan una casa en la que pueden vivir (180).  Porque generalmente los hombres poseen casas, si una mujer no tiene padre o guardia masculino, debe casarse r‡pidamente.  La importancia de tener un guardia masculino es reconocida por el doctor, Se–or Norval, que declara que en el caso de su muerte su hijo, y no su esposa, ser’a guardia de Lola (101). 

TambiŽn en esta Žpoca, las mujeres necesitan ser acompa–adas por hombres (maridos o guardias) para obtener acceso a informaci—n pśblica, una regla social que Hackwell usa para aprovecharse de Lola (224).  Realimente, esta regla es tan fuerte en la sociedad en este tiempo que Lola, quien usualmente no dice mentiras y no le gusta Hackwell, acuerda fingir que Hackwell es su marido para obener informaci—n sobre su padre de un abogado, porque ella cree que real’sticamente podr’a ser necesario.

La importancia del matrimonio para declarar y mantener el orden social es tambiŽn ilustrado por  el Žnfasis y peso puesto en la promesa de la uni—n.  El matrimonio hace leg’tima una relaci—n.  DespuŽs de una promesa pero antes de la ceremonia el estado de las personas en una pareja es liminal (y por lo tanto inc—modo, confuso y agotador).  La promesa es un paso ’ntegro en el proceso  - en la transici—n de solo a parte de una pareja - y se considera seriamente.  Los dos casos de promesas quebradas de casamiento en en libro (el de Emma con Julian y de Livinia con Hackwell y Hammerhead) tambiŽn demuestra c—mo la promesa puede afectar a la mujer m‡s que al hombre.  Es posible que eso sea porque el matrimonio afecta el lugar de la mujer en aquella sociedad m‡s que la del hombre.

La simple dominaci—n numŽrica de relaciones y matrimonios basados en factores realistas que reflejan estado social (e.g., el dinero, conexiones de familia, el poder) y no basados en puro amor, es bastante para sugerir que el papel primario de la uni—n es establecer y/o mantener el estatus y el orden social.  Realmente, la śnica relaci—n basada en puro amor (para las dos personas en la pareja) es la de Julian y Lola, y eso es m‡s un dispositivo literario melodram‡tico que una depicci—n de una relaci—n realista. 

Su historia de amor est‡ tan llena de elementos melodram‡ticos que podr’amos decir que ellos son arquetipos de una pareja de hŽroes del gŽnero melodram‡tico, muy popular en esa Žpoca.  Julian (211) y Lola (233) incorporan pura belleza, f’sica y personalmente, aunque ni uno ni otro se da cuenta o cuida de que sea tan hermoso.  Lola misma viene de una pareja hermosa pero tr‡gica, (la de Do–a Teresa y Don Luis) que posiblemente tuvieran amor puro y eso tambiŽn contribuye a la pureza de ella y su relaci—n con Julian .  En esta excepci—n, la retenci—n de su alto estado no es importante para el par porque los dos son de alto estado y porque con su amor puro ellos est‡n afuera del sistema social normal de todas formas; su alto estado es impl’cito.

Los otros ejemplos de relaciones y uniones demuestran c—mo el matrimonio funciona para sostener el sistema social.  Los personajes se casan (y hablan de casarse) por razones realistas.  A pesar de su creencia racista Se–ora Norval dice que no ser’a dif’cial encontrar un esposo para Lola, porque aunque la se–ora piensa que Lola sea negra y de bajo estado, tiene dinero (27).  Reverendo Hackwell quiere una relaci—n con Se–ora Norval porque ella es tan rica, aunque Žl no la ama (177).  Julius Caesar Cackle quiere casarse con Ruth Norval porque ella tiene dinero y es "a mighty fine girl," (287) y ella quiere casarse con Žl porque Žl tiene poder, dinero, y el alto estado a al cual ella est‡ acostumbrada.  Aunque inicialmente est‡n atra’dos mutuamente, Se–ora Norval y el Doctor se casan por dinero y estado (en el caso de la se–ora) y gratitud (en el caso del doctor) (57-58).  Finalmente, mientras que Sophy siente amor por Mina y ellos tienen una relaci—n, Mina est‡ esperando para casarse hasta tener un novio con un estado m‡s alto que Sophy, como un almacenero o un comerciante (260).

El matrimonio no s—lo ordena la sociedad en un gran nivel, sino que tambiŽn determina la jerarqu’a de gŽnero entre una relaci—n.  Los dos pares que ilustran este concepto m‡s son Lola y Hackwell y Se–ora Norval y Hackwell.  En los dos, hay evidencia de que el hombre ocupa una posici—n de control y poder.  El hombre es la persona que cuida a la mujer que no puede cuidarse de s’ misma; el hombre es la persona que hace decisiones y que tiene agencia para realizar sus metas.

Hackwell quiere casarse con Lola aunque ella no lo ama, y se aprovecha de las reglas sociales entorno al matrimonio y concepciones de gŽnero para forzarla a casarse. 

Despśes que ella no responde favorablemente a sus avances rom‡nticos, Hackwell intenta atar a Lola a Žl por un matrimonio contra su voluntad (224).  Como Hackwell dice: "By the laws of this state you are my wifeÉ Surely you cannot have forgotten that you repeated at my office several times that you were mine!" (258) La ley realmente lo sostendr’a, debido a la manera en que el gobierno apoya el sistema de jerarqu’a de gŽnero y la objetivicaci—n de las mujeres.  Al final, se requiere a otro hombre inteligente de poder, Julian, para ayudarla.

En una escena espec’fica involucrando ese conflicto, la escritora tamb’en se refiere a caracter’sticas asumidas de la masculinidad y femininidad que afectan la jerarqu’a en un nivel muy b‡sico:

 

"The major caught her hand to detain her, and immediately lost his

calmness and self-control.  His wild beasts began to toss, and leap, and howl, and in an instant the whole menagerie was in a tumult -- all, all -- the slimy crawling things as well as the unruly ferocious beasts.  The touch of that pure hand did it all -- the little, soft palm, which sent through his whole being an electric thrill and made him feel that he could commit murder, theft, perjury, or anything else to which his menagerie prompted him." (257)

 

Aqu’, la escritora est‡ describiendo a hombres y mujeres generalmente, por los ejemplos de Hackwell y Lola.  La masculinidad incluye dureza, fuerza, e impulsos violentos apenas controlados.  En contraste, la femininidad es suavedad, pureza, y vulnerabilidad.  Estos factores inmediatamente colocan a hombres en una posici—n para controlar a mujeres, constante con la ya mencionada jerarqu’a de gŽnero y la estructura matrimonial.

            La jerarqu’a de gŽnero y el equilibrio de poder en la relaci—n de la Se–ora Norval y Hackwell es m‡s obvio en las palabras de la se–ora en sus conversaciones con su amor (el ex-reverendo) y en las palabras de la escritora, describiendo estas conversaciones:  "Oh John! You have such power over me!" dice ella, a que Žl contesta, "Why shouldn't I?  Who has a better right than your husband" (173).  Ella dice que Žl es "[her] lawyer, [her] lawgiver, [her] lord, [her] all" (174).  Despśes, le dice, "ÉI love you so devotedly, you my angel.  You are superbly beautiful in your anger, and, though you terrify me, I adore you only the more, my divinity" (252). 

Para describir estas escenas, la escritora repetidamente una tŽrminos similares: "Éher new lord took full possession of that heart, and enthroned himself there absolute and supreme" (188).  Que Hackwell tiene todo el poder en la relaci—n y que la Se–ora Norval quiere que Žl tenga el poder, es obvio,  Este contraste r’gido entre la masculinidad y la femininidad, y las ramificaciones de tener las calidades de cada una, finalmente alcanza su apogeo en la escena culminante de la interrupci—n nerviosa de la Sen›ra Norval (266).  Aqu’ Žl es el hombre fuerte y no preocupado mientras que ella es la mujer dŽbil y enga–ada.

De todas las personas, la persona que quiz‡s menos hace caso al papel que la sociedad para su gŽnero es Lavinia.  A pesar de dos promesas de uniones, ella nunca se casa, pero todav’a viaja, tiene empleo como enfermera, y viaja a la capital sola para hablar con hombres influyentes en el gobierno.  Durante una interaci—n con el Se–or White hay una insinuaci—n rom‡ntica cuando Se–or White dice: "Then I'll come back, to be at your service for the rest of the afternoon," y Se–or Blower responde, "For the rest of your life -- I thought you were going to say" (113).  Este ejemplo parece contradecir la jerarqu’a normal porque Žl le est‡ sirviendo a ella.  Realmente, sin embargo, los comentarios se hacen en respuesta a su sśplica lacrimosa para la ayuda de hombres.  Al final, esta excepci—n realmente demuestra c—mo los personajes en Who Would Have Thought It? se adhieren fuertemente al orden social, y cu‡nto de ese orden social depende de papeles de gŽnero y en el matrimonio.

La escena culminante de la interrupci—n nerviosa de la Sen›ra Norval (266) que mencionŽ antes, es la escena que es probablemente la m‡s rica en evidencia que la sociedad del libro depende del matrimonio para organizarla, para crear un orden social.  A un nivel menor, como describ’ antes, el pasaje sugiere b‡sicamente la dicotom’a masculina/feminina: hombres son fuertes, mujeres son dŽbiles.  Pero, Ŕpor quŽ un resultado tan violento?  ŔPor quŽ una escena tan dram‡tica y tr‡gica?  Hay un nivel mayor para considerar.

Cuando Se–ora Norval descubre que su primer esposo est‡ vivo, su vida se convierte en una de contradicciones, una que desaf’a el orden social definido por la instituci—n del matrimonio.  En un momento, ella tiene dos esposos, no uno.  Ella ha cometido adulterio.  Que su segundo matrimonio es privado y no pśblico llega a ser muy obvio.  Ella ha actuado con agencia para ir de un esposo a un otro, sin notarlo.  En un momentito, ella se da cuenta que la espina de la sociedad no es tan r’gida - o tan estable - como pensaba previamente.  Y por eso, porque ella se da cuenta de la contradicci—n de su vida y la vulnerabilidad oculta de su sistema completo de organizacion social, se derrumba su mente.  El cl’max del libro, como lo interpreto yo, no es sobre el amor, ni la guerra, ni otros temas del libro.  Es un impulso final para demostrar la imporancia verdadera de c—mo el matrimonio estructura el orden social para la Žpoca que el libro representa.